Siempre sentí la necesidad de desarrollarme al menos en dos áreas: la psicoterapia y el arte. No siempre podía vincular todos mis intereses, mis recorridos, y las identidades que se iban despertando en cada experiencia. Sin embargo hoy creo firmemente que nada de lo ocurrido fue casual ni superfluo. Lo espiritual es es el trasfondo, una manera de llamar a Eso inefable que trenza, entreteje, sostiene y da sentido a las cosas. Bendigo cada búsqueda y lo que puedo aprender de vivir... trenzando mundos. Este es un intento de transmitir algo de ese aprendizaje, aún sabiendo que cada experiencia tiene mucho de intransferible.



SILVIA JUDIT LERNER
Contacto: silviajlerner@gmail.com

CAMBIO PERSONAL: ¿EVOLUCIÓN O REVOLUCIÓN?

Adoro las conversaciones con mis amigas, especialmente con aquellas con las que sobrevolamos nuestras vidas, mirándolas en perspectiva, tratando de comprender y asimilar formas comunes y líneas diferenciales.
Repasamos y reconocemos los avatares de las vidas individuales, de los vínculos, del país, y también del mundo.
Porque... ¿cómo podríamos marginar nuestras existencias individuales y familiares, separándolas de los acontecimientos que nos rodean?...
De todos modos, trazamos planos en nuestra imaginación que luego no coinciden con los grandes mapas del universo. Anhelamos una evolución lineal y ascendente de nuestros proyectos, cuando sabemos —en rincones más sabios de nuestro corazón— que el camino recto tiene muchas vueltas.
Y nos encontramos con la persistencia de un malestar insidioso, de una indefinida angustia que no afloja ni calla, aunque no sepamos con claridad qué dice.
—Tal vez se trata de la porción de sufrimiento del mundo que a uno le toca...— sugiere mi amiga Gabriela.
Visto desde ese lugar, planeando desde arriba, parece tan pequeño e insignificante el propio malestar... que es fácil caer en la tentación de sentirse un poco más descontenta, esta vez con una misma. O sea: culparse.
—Yo suelo creer que mi malestar proviene de lo que no termino de hacer. Que si lograra publicar todo lo que he escrito, o pintar lo que no pinto, mi vida sería diferente. También, por otro lado, suelo creer que si los que quiero me quisieran como necesito ser querida, viviría un Disneylandia permanente.
—Sin embargo, uno ve gente que parece tener la vida de realización y amor que una desearía, y tampoco se ven felices...
“La pelota del otro siempre parece redonda, pero todas en algún punto se ovalan...”, recuerdo que alguien me dijo sabiamente.

La gente no es feliz en forma estable y permanente.
Esencias florales, psicoterapia, meditación, yoga, charlas con sabios amigos y con amigos sabios... Mil modos de seguir buscando un cambio de percepción para sentir diferente.
La evolución del alma: el camino para que la angustia, poco a poco, gota a gota, se transmute. Promesas de coros angélicos celebrando la resurrección tras dejar atrás los infiernos de la carne. Del amor frustrado. Del reconocimiento insuficiente. Del tiempo implacable y también insuficiente. De la lucha que, como sabemos, es cruel y es mucha. Y del mundo que, también sabemos, siempre fue y será una porquería. Ya lo sé.

¿Y si fuera al revés?...
¿Y si hubiera que agarrar esa angustia, esa ansiedad, por el cogote, y sacudirla hasta que soltara prenda?... ¿Si hubiera que encararla y obligarla a que nos conduzca —como un Can Cerbero dominado— hacia el otro lado del abismo?...
¿No será la evolución del alma el argumento para quedarnos aquí, siguiendo con el picnic a pesar de las hormigas, para no pegar el salto al festín que siempre suponemos en la otra orilla?... Allí, donde los lirios siempre son más amarillos y la hierba más verde.
¿No es esta dieta saludable de opciones consecuentes, reflexivas, hipocalóricas e hipocondríacas lo que nos mantiene sumisos y ordenados, tratando de de evitar el peligroso colesterol de las pasiones?

Dos voces internas se pelean, enredándose en una trifulca estrepitosa.
Somos dignas hijas de nuestro tiempo. El fruto de crecer entre el Flower Power, América Liberada, la New Age y el descarnado postmodernismo.
¿Evolución del Alma?... ¿O revolución?...
¿Y si la angustia pequeña, comprimida como un caldito en cubo, fuera la sustancia de la sopa con la que el alma precisa alimentarse de veras? ¿Qué pasaría si le diéramos espacio en nuestros huecos, y le vertiéramos el agua de las emociones? ¿Y si tuviéramos que escucharla para que nos dijera lo que necesitamos cambiar, en lugar de acallarla?:..


Cuando Buda se iluminó, no cambió el mundo, sino Buda.

¿Evolución? ¿O Revolución del Alma?