Siempre sentí la necesidad de desarrollarme al menos en dos áreas: la psicoterapia y el arte. No siempre podía vincular todos mis intereses, mis recorridos, y las identidades que se iban despertando en cada experiencia. Sin embargo hoy creo firmemente que nada de lo ocurrido fue casual ni superfluo. Lo espiritual es es el trasfondo, una manera de llamar a Eso inefable que trenza, entreteje, sostiene y da sentido a las cosas. Bendigo cada búsqueda y lo que puedo aprender de vivir... trenzando mundos. Este es un intento de transmitir algo de ese aprendizaje, aún sabiendo que cada experiencia tiene mucho de intransferible.



SILVIA JUDIT LERNER
Contacto: silviajlerner@gmail.com

APRENDER A PIVOTAR: Un recurso desde la Ley de Atracción.

   La Ley de Atracción dice que nuestra vibración atrae eventos que vibran de igual manera.    Cuando nos sentimos mal y pensamos en lo que nos falta, en lo que nos salió mal, lo que no conseguimos, lo que no somos, lo que no nos dan… vibramos con esa negatividad, atrayendo “más de lo mismo”. Para salir de ese círculo vicioso —me siento mal y atraigo más eventos que me hacen sentir mal— es importante aprender a trabajar con nuestros pensamientos, modificando poco a poco nuestras emociones y nuestra posición frente a la vida. A esto se le llama "Creación Deliberada", ya que frecuentemente creamos circunstancias de manera espontánea e inconsciente.
   Hay muchas maneras de llegar a ello. A mi entender, la psicoterapia es una de las mejores maneras, en tanto y en cuanto no se centre exclusivamente en la descripción de los problemas sino en la búsqueda de nuevas actitudes, de cambios profundos.
   También hay otros recursos, perfectamente compatibles, como se describen en los libros de Esther Hicks (film “El Secreto”): “Pedid que ya se os ha dado”, “El poder de las emociones”, “El dinero y la Ley de Atracción”.
   Uno de ellos, que creo que podemos aprender y practicar, es el llamado “Pivotar”. Brevemente: consiste en transformar un pensamiento de “Detesto esto…”, “No quiero aquello…”, “Eso me hace sufrir…”, “Es horrible que…" "Es injusto…” por pensamientos centrados en lo que SÍ QUEREMOS: “Estoy deseando que…”, “Lo que verdaderamente quiero es…”, “Qué bueno sería que…”, “Qué alegría tendré si…”

Pensar en lo que  deseamos no es negar la realidad, sino ponernos en un estado que puede ir mejorando paulatinamente, de manera de poder dirigirnos hacia nuestros objetivos y recibir los cambios favorables. Nos permite centrarnos en lo que queremos cambiar y obtener para nuestra vida, más que en lamentarnos por lo que no tenemos o no podemos.
Además, nos saca del espacio de la queja. Siendo el lenguaje uno de los instrumentos más poderosos para cambiar nuestra realidad, recordemos que la queja es —en ese sentido— el acto língüístico más inútil, (como decimos en Coaching).