Siempre sentí la necesidad de desarrollarme al menos en dos áreas: la psicoterapia y el arte. No siempre podía vincular todos mis intereses, mis recorridos, y las identidades que se iban despertando en cada experiencia. Sin embargo hoy creo firmemente que nada de lo ocurrido fue casual ni superfluo. Lo espiritual es es el trasfondo, una manera de llamar a Eso inefable que trenza, entreteje, sostiene y da sentido a las cosas. Bendigo cada búsqueda y lo que puedo aprender de vivir... trenzando mundos. Este es un intento de transmitir algo de ese aprendizaje, aún sabiendo que cada experiencia tiene mucho de intransferible.



SILVIA JUDIT LERNER
Contacto: silviajlerner@gmail.com

Datos personales

Te invito a leer...

Texto nuevo en Trenzandoideas, (www.trenzandoideas.blogspot.com) acerca de "Separarse".
Un abrazo a todos

CAMBIO PERSONAL: ¿EVOLUCIÓN O REVOLUCIÓN?

Adoro las conversaciones con mis amigas, especialmente con aquellas con las que sobrevolamos nuestras vidas, mirándolas en perspectiva, tratando de comprender y asimilar formas comunes y líneas diferenciales.
Repasamos y reconocemos los avatares de las vidas individuales, de los vínculos, del país, y también del mundo.
Porque... ¿cómo podríamos marginar nuestras existencias individuales y familiares, separándolas de los acontecimientos que nos rodean?...
De todos modos, trazamos planos en nuestra imaginación que luego no coinciden con los grandes mapas del universo. Anhelamos una evolución lineal y ascendente de nuestros proyectos, cuando sabemos —en rincones más sabios de nuestro corazón— que el camino recto tiene muchas vueltas.
Y nos encontramos con la persistencia de un malestar insidioso, de una indefinida angustia que no afloja ni calla, aunque no sepamos con claridad qué dice.
—Tal vez se trata de la porción de sufrimiento del mundo que a uno le toca...— sugiere mi amiga Gabriela.
Visto desde ese lugar, planeando desde arriba, parece tan pequeño e insignificante el propio malestar... que es fácil caer en la tentación de sentirse un poco más descontenta, esta vez con una misma. O sea: culparse.
—Yo suelo creer que mi malestar proviene de lo que no termino de hacer. Que si lograra publicar todo lo que he escrito, o pintar lo que no pinto, mi vida sería diferente. También, por otro lado, suelo creer que si los que quiero me quisieran como necesito ser querida, viviría un Disneylandia permanente.
—Sin embargo, uno ve gente que parece tener la vida de realización y amor que una desearía, y tampoco se ven felices...
“La pelota del otro siempre parece redonda, pero todas en algún punto se ovalan...”, recuerdo que alguien me dijo sabiamente.

La gente no es feliz en forma estable y permanente.
Esencias florales, psicoterapia, meditación, yoga, charlas con sabios amigos y con amigos sabios... Mil modos de seguir buscando un cambio de percepción para sentir diferente.
La evolución del alma: el camino para que la angustia, poco a poco, gota a gota, se transmute. Promesas de coros angélicos celebrando la resurrección tras dejar atrás los infiernos de la carne. Del amor frustrado. Del reconocimiento insuficiente. Del tiempo implacable y también insuficiente. De la lucha que, como sabemos, es cruel y es mucha. Y del mundo que, también sabemos, siempre fue y será una porquería. Ya lo sé.

¿Y si fuera al revés?...
¿Y si hubiera que agarrar esa angustia, esa ansiedad, por el cogote, y sacudirla hasta que soltara prenda?... ¿Si hubiera que encararla y obligarla a que nos conduzca —como un Can Cerbero dominado— hacia el otro lado del abismo?...
¿No será la evolución del alma el argumento para quedarnos aquí, siguiendo con el picnic a pesar de las hormigas, para no pegar el salto al festín que siempre suponemos en la otra orilla?... Allí, donde los lirios siempre son más amarillos y la hierba más verde.
¿No es esta dieta saludable de opciones consecuentes, reflexivas, hipocalóricas e hipocondríacas lo que nos mantiene sumisos y ordenados, tratando de de evitar el peligroso colesterol de las pasiones?

Dos voces internas se pelean, enredándose en una trifulca estrepitosa.
Somos dignas hijas de nuestro tiempo. El fruto de crecer entre el Flower Power, América Liberada, la New Age y el descarnado postmodernismo.
¿Evolución del Alma?... ¿O revolución?...
¿Y si la angustia pequeña, comprimida como un caldito en cubo, fuera la sustancia de la sopa con la que el alma precisa alimentarse de veras? ¿Qué pasaría si le diéramos espacio en nuestros huecos, y le vertiéramos el agua de las emociones? ¿Y si tuviéramos que escucharla para que nos dijera lo que necesitamos cambiar, en lugar de acallarla?:..


Cuando Buda se iluminó, no cambió el mundo, sino Buda.

¿Evolución? ¿O Revolución del Alma?

LA VOZ DEL ALMA

A veces me quedan bachecitos de tiempo, minutos libres que no dan para empezar a leer nada, tampoco para ponerse a trabajar en el taller… Y tampoco me dan ganas de ponerme a contestar mails o resolver temas domésticos, como si cualquier cosa que sintiera “obligatoria” me produjera un instantáneo rechazo.
¿En qué mares quiero navegar entonces? El pensamiento se me hace demasiado insustancial e incorpóreo para quedarme… pensando. Necesito pasar las palabras a alguna forma de soporte, ni siquiera sé si para volver después a ellas, o sí —como las miguitas de Hansel y Gretel— para poder regresar alguna vez a no sé sabe dónde. Aunque ya sepa que no hay adónde regresar.
Por eso escribo.
Y porque yo confío en mis palabras. Palabras que son y no son mías. Confío en la voz interior que dicta sin que me pare a pensar ni corregir nada. Soy yo más que nunca y no soy yo. Es esta voz amiga que viene acompañándome la vida desde que soy pequeña, que se revela en el primer diario íntimo escrito a los nueve y que prácticamente no se detuvo más.
Debe ser la voz del alma. La que toma mi mano y escribe. La que me saca de apuros si paro cuando estoy apurada. La que se autoconvoca cuando cierro mi boca. La que acude con tres respiraciones lentas y profundas que abren el pecho y hacen eco al corazón para que sea escuchado.
La voz del alma que a veces se torna esquiva hasta que recupero el modo de llamarla. O me siento quieta y ofreciéndole algo, como quien llena su mano de alimento y espera que se acerque un pájaro.
La voz que se diluyó un poco y se escondió entre otras palabras, en los años negros de la represión. Coincidentemente, allí desaparecen mis relatos, muchos de ellos. Cuando no desaparecen los hechos, desaparecen los actores, los nombres, los rostros dejan de ser descriptos, se vuelven confundibles…
Somos lo que somos, y lo que el tiempo ha hecho de nosotros.
La voz de mi alma ha escondido, en alguno de sus pliegues, algunos de mis recuerdos. Como en muchos de mi generación.
Pero nunca ha callado, nunca ha huido. Siempre encontró algún ropaje para salir a la calle. Para no morir de encierro ni encerrada.
Pero esto es otra historia. O es otra parte de la historia.

La voz del alma es la que nos hace sentir acompañados y contenidos cuando estamos solos. La que prende una luz que ilumina el camino y dice "Por ahí", y es cierto. La que nos enseña y nos corrige con amor como Pepe Grillo, para caminar en lo verdadero.

Tiene un solo inconveniente: es evenescente. Como la sonrisa del gato de Chesire, cuando hablaba con Alicia, a veces solamente deja un rastro. Y depende de nosotros el volver a encontrarla.

REFLEXIONES EN TORNO A DIOS (ESPIRITUALIDAD DE ENTRECASA)

¿Qué tan cerca del paraíso se puede estar? ¿Y cuál es la “actitud correcta” cuando uno está allí? Estoy frente a un paisaje tan hermoso que parece casi irreal. (¿Qué rasgo de carácter es este que la belleza y el bienestar me parecen un sueño?)
Estoy sentada en un jardín de rosas, sobre una alfombra verde, frente a un lago azul cerúleo con destellos de plata. En la orilla de enfrente hay otras lomadas verdes, bordeadas de pinos, alerces, coihues y otros bellos árboles, casitas como de cuentos, y más lago azul después del verde. De la casa llega el olorcito tibio del próximo almuerzo y la música celta con la voz dulce de Loreena Mackeenit. Si alguien quiso establecer una escenografía perfecta, lo logró.
A veces creo que, si hay Dios, si la Energía estuviera personificada de alguna manera, se trataría de un guionista. Algo así como que Dios, en su infinito poder y poderlo todo, tiene que manifestarse permanentemente. Y si tiene alguna conciencia con algún parecido a la humana, en imagen y semejanza, si Dios lo es Todo, Es y Tiene también la condición posible del aburrimiento. Por eso todo el tiempo pasan cosas. Y ni un segundo se detiene la manifestación del ser. Entonces, decía, Dios puede aburrirse pero como es Dios, también tiene la capacidad inmediata de crear las condiciones de Ser que le impiden aburrirse. Y entonces, constantemente, imagina situaciones encadenadas, simultáneas, sucesivas, interconectadas y pluridimensionales, condiciones propicias y necesarias para que lleguen a manifestarse las cosas que se Le ocurren. A veces esas cosas pueden ocurrir dentro de los parámetros de este juego —que tiene sus leyes… y Sus leyes— que llamamos “realidad”. Pero otras veces el argumento obliga a forzar un poco los acontecimientos, y aparecen los efectos especiales. Ahí es cuando lo vivido nos parecen un sueño. O una pesadilla. O un milagro.
Bueno, ya me ha tocado participar en más de una pesadilla o una película de terror en la cual alguien escribía el argumento, y ahora se me obsequia un bello sueño o un grato relato de viaje. He sido convidada a participar de un episodio de buen humor de Dios, de un Dios bucólico.
Ocasionalmente me parece que contacto con cierto sentido del humor divino. Chistes de los que los humanos difícilmente podríamos reírnos. Como cuando un niño levanta una torre de cubos y ríe al derribarlos de un manotazo.
Sí, ya sé, no comparto —lamentablemente— la visión de un Dios que sea absoluto Amor, porque me parece que en ese caso Dios dejaría de ser absoluto. Veo a Dios como un Poder Ilimitado, como la Esencia misma que subsiste en cada una de las cosas, hechos, acontecimientos, inspiraciones y exhalaciones del universo, desde menos de un micrón hasta la mayor de las galaxias.
Dios es el concepto que me permite pensar en un Todo que todo lo abarque. Es mi única referencia conceptual de Completud. ¿Hace falta tal concepto para vivir? Lo ignoro. Se me produce a veces, emerge, surge por propio impulso o necesidad… algo más allá de mi yo, wu wei, algo que simplemente sucede… (Cuando me pongo filosófica las palabras se vuelven a la vez filosas y resbaladizas y deseo atrapar la más exacta y no siempre encuentro la que me satisface del todo, como si me probara muchos pares de zapatos que me gustan y ninguno me calzara realmente.)

Y en este plano de manifestación, parece que todo lo que surge con un signo generara algo de signo contrario. Positivo y negativo.

Pero eso ya es tema para otra reflexión...

ALEGRÍA

SORPRÉNDANSE.
En el sorprenderse está la semilla de la alegría.
La alegría trae bienaventuranza.
Y la bienaventuranza trae gratitud.
Y sólo la gratitud nos confirma en la alegría.

LA PRÁCTICA TRANSPERSONAL, en palabras de KEN WILBER

(...) "Pero también me gustaría apuntar que todos recordemos la importancia de la práctica transpersonal. Nuestra práctica debería ser la meditación, o el yoga, o la contemplación, o el vision quest, o el satsang, o el trabajo espiritual o cualquier trabajo hecho con ecuanimidad.

    Pero, seriamente, debemos practicar. (…) Y la práctica, el paradigma, el modelo ideal de los estudios transpersonales es: meditación o contemplación, no importa el nombre.

    Y así, por favor, ¡practiquen! Dejen que eso les guíe. Y creo que encontrarán, si su práctica madura, que el Espíritu les alcanzará y bendecirá cada acto y palabra y serán llevados mucho más allá de sí mismos y la divinidad resplandecerá con la luz de miles de soles y gloria sobre gloria os serán dadas y estaréis en cada camino como en casa. Y entonces, a pesar de todos vuestros pretextos y objeciones, encontraréis la obligación de comunicar vuestra visión. Y precisamente por eso tú y yo nos encontraremos. Y ese será el retorno ideal del Espíritu a sí mismo." 

KEN WILBER, entrevistado por Frank Visser, 1996

ENERGÍA

La Energía lo es todo. Es Amor, Voluntad e Información. Es esencia , condición y posibilidad de la Creatividad. No es el propósito, pero sí el combustible del Deseo. Alimenta los proyectos y sostiene para llevarlos a cabo. Luz que se convierte en materia. Fuerza que se convierte en hechos.
Sin Energía no podemos luchar por lo que es justo y necesario.
La Energía es Alegría, y Fe, Seguridad y Confianza.
La Energía conecta con la Sabiduría.
Es la fuerza que impulsa, une, combina, dirige, produce, sostiene.
Es todos nosotros y es ninguno.
Y cuando es el tiempo del final, se libera a sí misma de las formas.
Y recomienza Algo.

LOS AFECTOS DE SIEMPRE

  ¿Qué son "los afectos de siempre”?
Los afectos son como seres vivos que también necesitan alimentación y sustento, que crecen y a veces se reproducen, que se comunican o viven en el mayor silencio, que se enferman o se curan, y que además corren el riesgo de morirse. Algunos nacen por accidente, pero no todos. Algunos terminan por accidente. Y otros después de una larga agonía. Algunos parecen buenos, otros malos. Y nunca terminamos de conocerlos por completo.

   Los “afectos de siempre” parecen ser aquellos que sobreviven no sólo al paso del tiempo, sino al efecto de los cambios. Los nuestros, los de los otros, los del mundo que nos circunda.
   Quizás por eso les damos un valor especial: el de haberse sostenido, el de haber sobrevivido, como si eso denotara un valor especial, una fortaleza considerable.
   Y muchas veces así es. Y esos afectos —esos vínculos— se construyen y se deconstruyen, se generan y se regeneran, pasan por crisis, las superan. Y entonces nos alejamos para vernos mejor y volver a encontrarnos. 
Los vínculos están vivos cuando cambian a medida que cambiamos, y el amor se regenera y toma nuevas formas sin perder contenido.


  Pero a veces “los afectos de siempre” quedan simplemente instalados como viejas fotografías que uno conserva aunque se vayan poniendo amarillentas, aunque ya no reconozcamos las caras, los lugares, los momentos. O como objetos cuyo valor y sentido desapareció hace tiempo. Ya no sabemos de dónde vienen,  por qué los conservamos… Y como esos objetos, nos ocupan un espacio.

TENGO QUE...

Un barcito… No tengo ganas de irme… ¿Qué apuro? Y…—aquí debería venir un gesto de “¡Obvio!”— : ¡las cosas pendientes!… que siempre creo urgentes.
¡Qué pocas ganas de irme! Preferiría quedarme acá, donde nadie me pide nada. Al contrario. Yo pido. Pido un café y después otro, una medialuna de manteca, que bajen un poquito la tele… Ponen música. Linda. Tele sin audio. Si no quiero no miro.
Hay épocas en las que me faltan las pausas, sentir que la vida es más un pulso que un esfuerzo sostenido. No hay música posible sin silencios. Una nota interminable es un suplicio.
Muchas veces la noche no parece un blanco, el espacio de descanso, vacío y silencio verdadero. Más bien parece que mientras intento dormir, mi cabeza sigue trabajando, como una maquinita golpeteando y golpeteando. Me recuerda los bracitos de metal de las viejas máquinas de escribir, o el traqueteo de los aparatos antiguos que transmitían en Morse. Y mi cerebro, la tipógrafa loca.
Y me despierto como si la cama fuera de piedra, con frío o con calor, siempre incómoda.

Respiro (siempre ayuda). Me conecto con lo que vino pasando, con lo que siento.
Y me doy cuenta de que iba planeando sobre el mar de las cosas durante varios días, hasta que una situación fea me tiró de un hondazo.
Tengo que volver a remontar vuelo. Sobre las pequeñas frustraciones de la vida, las rasgaduras a la tela del amor, que a veces parece demasiado frágil, demasiado sensible…
Volver a remontar vuelo aunque tenga frío y tenga calor y tenga que ir al banco y a terminar las compras y no tenga ganas de arreglarme las manos. Tengo que… tengo que… tengo que...
Quiero pasar del “tengo que” a la conciencia de lo que tengo. Para poder sentirme agradecida.

En el acto de agradecer lo que se tiene, florece la alegría de tenerlo.

TIEMPO “ÚTIL”, TIEMPO LIBRE… ¿QUÉ ES “LO IMPORTANTE”?...

Como mujer de hoy me enfrento a la necesidad –y muchas veces a la urgencia– de decidir, momento a momento, a qué dedicar mi intención, mi atención y mi energía.
Antes de tener armada una familia propia, el tiempo libre era el tiempo de entregarse a alguna actividad, muchas veces a la producción, fantaseando con una supuesta trascendencia que no tenía, quizás, la menor trascendencia.
Pero ahora, y ya desde hace mucho tiempo, mi vida fue volviéndose cada vez más multidimensional. Como decía Merryl Streep en “Los puentes de Madison”, –y me gusta citar– “cuando una mujer se casa, su vida se llena de detalles”…
Entonces tengo que elegir.
¿Dedico un tiempo más a ver el material o las cartas natales de mis pacientes? ¿Organizo una cena con mis hijas y sus parejas? ¿Salgo a comprar algo para la casa? ¿Me doy un rato más para terminar la escultura o la pintura que estoy haciendo en el taller?... ¿Preparo la propuesta para un nuevo grupo? ¿O pido hora para el dentista antes de que el dolor me obligue? ¿Y una escapada al gimnasio (del que me escapo regularmente)?... También hay que mandar a arreglar ese o aquel aparato. Y muchos llamados telefónicos y mails para contestar. Comprar un regalo de cumpleaños. Y hacer ver la gotera del living… ¿Organizo algo para el fin de semana?... Pero mucho mejor sería sentarme a escribir: mis cuentos ilustrados, los blogs, el artículo que quería terminar… ¡¿Qué?!…
No voy a seguir la lista. Puede ser interminable. Como le pasa a tanta gente.
Y además están las interrupciones. Las de los otros y las mías, que constantemente me interrumpo a mí misma. Suena el teléfono. Una puerta cerrada no alcanza para dividir las conversaciones que quiero escuchar de las otras. ¡Si tan sólo hubiera pedido que no me interrumpieran!.. Pero hay pedidos que me cuesta hacer. Me baso en la fantasía de ser indispensable e insustituible. ¡¡¡UF!!!

Respiro. Me centro. Entonces me puedo sentir…
Hay un espacio interior que es mucho más luminoso y calmo que la multiplicidad que bulle a mi alrededor y en mi mente. Un lugar de silencio donde puedo escucharme. Un lugar de unidad.
Re-cordar es volver a pasar por el corazón. El que siempre sabe pero muchas veces cree que ignora.
Entonces recuerdo: no hay nada importante en sí mismo. Todo es una elección personal que depende de mis propios valores, de mis propios juicios...
Como otros,  tuve que aprender a escuchar a mi corazón, y no sólo revisar mentalmente los libros y códigos que aprendí, tratando de encontrar el capítulo de “Qué es ahora lo importante”...
Palabras, muchas palabras con fuerza de ley pero con un latido ajeno. Argumentos con los que terminaba en una disputa inútil, sólo para comenzar una vez más el mismo circuito.

El tiempo no es el verdadero tirano, no es simplemente un bien escaso y no renovable. Y si lo es,… es.

Cuando recuerdo que se trata –realmente– de elegir y reordenar mis prioridades, me encuentro en una nueva conversación conmigo misma.
Se abre un cielo enorme, a veces oscuro pero lleno de estrellas que ya no necesito consultar acerca de mi destino. Y, una vez más, la mirada vuelve a mi corazón.
Quizás la sabiduría consista en ver lo obvio. Y recordarlo.

Un texto que me acerca Susana Salzamendi a título de Comentario sobre la entrada: (Gracias!)

La palabra china que denota el adjetivo “ocupado” consta de de dos partes: una simboliza el corazón; la otra, la muerte. Así, extrapolando el significado de esta palabra, estar excesivamente ocupado es como tener el corazón muerto. Sin embargo, en nuestra sociedad, estar ocupado es una virtud. Si alguien pregunta: “¿Está ocupado?”, probablemente la respuesta sea: “Sí, no tengo tiempo para nada”. Pero nunca, y aunque sea cierto: “No, en realidad, no tengo nada que hacer”. Acostumbramos a asociar el estar ocupado con el éxito: sólo los fracasados no están ocupados. No obstante, hay gente que, a pesar de estar siempre ocupada, navega a la deriva sin saber adónde ir. (...).Chin-Ning Chu*


*Chin-Ning Chu nació en China, donde estudió filosofía y estrategia. Posteriormente emigró a Estados Unidos y fundó el Instituto de Aprendizaje Estratégico. Es autora de varios libros, entre ellos una versión del Arte de la Guerra, de Sun Tzu, para la mujer. También del best-seller Hacer menos, conseguir más, del que publicamos algunos párrafos.

CHARLA DE GÉNERO O GÉNERO DE CHARLA

Miro por la ventana del bar y la calle es un desfile a la vez público e íntimo.
Pasa un nene chiquito debajo de una enorme mochila colorada, con un ramillete de flores rosadas en la mano. A veces pintaría el mundo, la vida, casi como si fuera una manera de comérmelo. Bebo la vida con los ojos. Y a veces me indigesto.
Además de mirar, escucho. 
Ya hay más gente en el bar. Las conversaciones de la mesa de al lado se infiltran en mi silencio como el humo del cigarrillo ajeno en mi nariz. 
Allí están sentados dos hombres en los que recién reparo. Hablan del cambio de colegio de sus respectivos hijos. Que cómo te resulta el nuevo colegio, cómo te recibieron los padres, los maestros, que sienten los chicos, qué sentís vos...
¿Por qué me sorprende y me enternece este diálogo?... Es como una conversación entre mis amigas, una charla de madres.
Especializándome en Comunicación, me enseñaron que los hombres tienden a hablar de acciones, a pasar reportes, a intercambiar información objetiva. Por contraposición, me enseñaron que las mujeres buscamos rapport y empatía al conversar, y que hablamos especialmente de emociones y sentimientos.
Pero estos hombres, de voz gruesa, corbata y bigotes oscuros se preguntan y se cuentan sobre sus vidas personales, sobre una reciente separación, sobre lo que les pasa interiormente con lo que les está sucediendo exteriormente.
Quizás Deborah Tannen quedó obsoleta y los hombres ya no son de Marte ni las mujeres de Venus…
O los hombres y las mujeres realmente estamos aprendiendo a afinar las partituras de los dos géneros: sentimientos y acción, empatía y resolución.

Para confirmarme, ahora los dos señores están hablando de economía. ©

EN EL DÍA DE LA MUJER

Lo primero que me surge es agradecer a todos los amigos y familiares amorosos, que se comunicaron para desearme un feliz día. Porque… reconozcámoslo: disfrutamos de los saludos de nuestras amigas, pero nos encanta que los hombres se acuerden de nosotras en este día.
¿Y qué recordamos nosotras? En este día en que regalamos y recibimos flores perfumadas o virtuales, textos poéticos con fondos musicales dulces o románticos, cariñosos mensajitos de texto en los celulares, emails relacionados con lo importantes que somos las mujeres en el mundo por nuestra capacidad de amar y cuidar… no puedo evitar recordar que este día fue instituido para conmemorar a mujeres mártires, que murieron defendiendo sus derechos.
Por eso, además de plegarme a la dulzura de la femineidad y celebrar cuando somos la sal de la tierra… quisiera elevar mi voto para que se reduzca para siempre la amargura de muchas mujeres que siguen arriesgándose para defender sus derechos, para que las madres no tengan que criar solas y sin asistencia ni amor a sus hijos, que no haya mujeres castigadas, maltratadas, abusadas, vendidas ni compradas… Que nuestra humanidad siga evolucionando para equiparar derechos y deberes sin perder identidad de género – ni de uno ni de otro–, y que los cambios por venir nos acerquen en lugar de alejarnos.

Y que en nuestro mundo y en nuestro país, no haga falta que existan – Nunca Más – dolorosas Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, sino alegres madres y abuelas de todas las plazas de todos los meses del año.


        Con amor y fe
                     Silvia J. Lerner

EMPEZAR EL AÑO…

¡Qué frase!... ¡Como si fuéramos nosotros los que “empezamos el año”!.. Más bien creo que es el año el que nos empieza a nosotros. Y no lo hace el 1º de enero, no. En realidad el año nos empieza cuando retomamos nuestras actividades habituales. Cuando volvemos al estudio, al trabajo, a nuestra casa si la habíamos dejado. Y nuestras actividades cotidianas vuelven a ponernos en roles y actitudes que habíamos suspendido, quizá, durante las vacaciones.
A veces no nos tomamos vacaciones, y entonces el año no termina ni empieza. Vivimos un tiempo subjetivo, un año de más de setecientos días… Y nos falta no sólo el descanso y la distracción, sino la posibilidad de ser y sentir distinto por un tiempo.

En realidad, me gusta la idea de que sea uno el que empieza el año, porque permite trabajar sobre la actitud y la energía que se imprime. Creo que el modo de empezar las cosas condiciona, aunque no determina su desarrollo posterior.

Por otro lado, este es un año que se ha presentado con augurios de crisis y catástrofes. El mundo entero está convulsionado por la caída de los grandes capitales. Tiemblan las estructuras económicas del llamado “Primer Mundo” y el temblor se expande conmocionando… los otros mundos. Como el nuestro, por ejemplo.
Y detrás del nuestro hay otros, algunos tan periféricos, tan lejanos de ese “Primer Mundo”, que su situación apenas puede empeorar. (¿Cuánto peor se puede vivir en Liberia, Chad, Ruanda o Etiopía?... Y, por supuesto, hay muchos otros que nombrar.)

Empieza el año lectivo, activo, laboral… El año nos empieza… Yo empiezo, tú empiezas, él o ella empiezan, nosotros…
Empezamos con incertidumbre, con miedo, con restricciones y reticencias. El miedo a lo que vaya a pasar está logrando que pase. Me pregunto si todas las recomendaciones que nos llegan de ahorrar, restringir, cerrar, controlar los gastos, las inversiones… están realmente hechas para nosotros y de buena fe. O están destinadas a sumarnos a la crisis, ya que si todos evitamos gastar, contratar, comprar, también colaboramos al cierre de fuentes de trabajo y de ingresos genuinos.
Sé muy poco de economía, mucho menos de Macroeconomía. Pero, como la mayoría, necesito algunas explicaciones y hago mis propias lecturas. Que quedan abiertas a nuevas sugerencias e ideas…


¿Cómo quiero empezar el año? Encontrando una fuente de paz y confianza que me permita atravesar con sensatez este momento, que –para algunos intérpretes de esta actualidad–, significa la oportunidad de nivelar los distintos mundos de manera que comprendamos de una vez que es imprescindible dejar de pensarnos en jerarquías: primero, tercero… después de todo ¿qué mundo puede ser este si está subdividido en tantos mundos separados?
SJL ©

COMUNICACIÓN Y ARMONÍA

        La comunicación es la base de toda relación. Y nuestras relaciones suelen ser la base de nuestra vida.
    Hay que saber comunicarse. Y la comunicación efectiva consiste —entre otras cosas— en una artística combinación entre ser cuidadoso y ser audaz. En el decir. En el callar.
     Pero no siempre nos comunicamos efectivamente. Abrir la boca es como una forma de abrir el corazón. El propio. El del otro.
   
     A veces tenemos demasiado miedo de intentar un cambio, por lo que nos vamos apegando a un cierto modo de actuar. Aunque no nos resulte verdaderamente positivo ni gratificante. También puede ser que terminemos desarrollando un modo de comunicarnos con los demás, un estilo, no porque verdaderamente nos sintamos a gusto, sino porque suponemos que es lo que se espera de nosotros, o de todos: "el modo correcto de hacer las cosas”… que resulta que no le divierte a nadie, ni a nosotros mismos.

    Vamos acomodándonos más a lo que creemos seguro, que a soltar las distintas posibilidades de ser que hay en nuestro interior.
    Nos vamos comprando nuestras propias historias acerca de cómo somos, quiénes somos, quiénes son los otros, qué esperan, qué se hace de mañana, qué se hace de noche… qué se hace… qué hacen los demás… los otros… los otros…
    Muchos otros no necesariamente hacen un nosotros.
    En definitiva, a veces la armonía verdadera pasa por poner en riesgo la armonía.

“LA GENTE SE ENFERMA POR ESAS COSAS” (Cambiamos de tema...)

    Ana dice: “Me parece que el matrimonio es el arte de arreglárselas sola para sentirse acompañada”...
    Cuando algo la lastima, oscila entre el resentimiento y el mandato de ser feliz, entre el dolor —que puede registrar a lo largo y ancho de todo su cuerpo—, y la idea de luchar contra ese mismo dolor, de no darle lugar, de asfixiarlo quitándole espacio.
   Hasta que otra idea —también hablando en su cabeza— le sugiere que el dolor es algo que primero debe aceptarse para luego dejarlo ir. Si es que se va.
    Está cansada de decirse aquello que pudiera hacerla más parecida a su marido para adaptarse a él y a lo que no la hace feliz.
    Se duerme triste, y sueña con la ingratitud de su hermana, con sus pedidos y su falta de reconocimiento. Después de todo, una ingratitud revela las otras, las que probablemente han signado muchos de sus vínculos. Y con tantas cosas leídas, con tanta psicoterapia, no puede evitar el viejo tic de preguntarse por su responsabilidad en ello.

—Esto nos producen nuestros largos esfuerzos de automejoramiento: de un modo
sofisticado encontramos la manera de ser siempre culpables de todo lo que nos duele. ¿Será bueno?... ¿No es bueno a veces aceptar que el otro es capaz de lastimarnos?... —se pregunta esta vez—. ¿Será bueno "ser buena"?...

    El mito de la Esposa Perfecta no cae de un día a otro, ni de un año al otro, ni de un desencanto a otro desencanto.
    Es fácil refugiarse en la ternura de los niños cuando esto sucede. Y es difícil no repetir con ellos el modelo.
    Una madre es también, muchas veces, la prótesis de lo que le falta al padre en el trato con los hijos. Ana quisiera que sus hijos pudieran crecer con amor y reconocimiento por parte de ambos: de padre y de madre. No quiere ser siempre la complacencia que suaviza —y excede a veces— la severidad de su marido... Pero no ve otra opción. Es más: a veces le parece que si ella misma fuese fría y rigurosa, su marido se sentiría obligado a la ternura, a la paciencia. De hecho ocurre alguna que otra vez, porque él es tan bien intencionado como ella. Pero, de hacer ese cambio a propósito, una vez más se vería obligada a torcer su naturaleza.
—La gente se enferma por estas cosas —decía la mujer de “Irreconciliables diferencias”—:  por no hacer lo que quiere, lo que siente.    Pero cuando se quieren cosas desde los distintos corazones que fueron inyectados en el propio corazón, ya no es fácil saber qué se quiere.
    Y no saber qué se quiere, también enferma.


ENEMIGOS DE LA PRODUCCIÓN CREATIVA III


Hay ciertos excesos que también inhiben y bloquean.

Por ejemplo:
* Tener una necesidad excesiva y constante de agradar : bloquea mucho la autoexpresión espontánea
* Un exceso de respeto por "los que saben" o por el modo tradicional u ortodoxo de hacer las cosas:   no nos permite inventar, arriesgarnos a lo nuevo y a lo propio
* Sobrevaloración de lo que uno hace : no permite soltar la obra
* Desvalorización de lo que uno hace: porque se valora excesivamente lo que hacen los otros
* Hacer juicios todo el tiempo
* Preguntarse demasiado "para qué"... Generalmente la obra tiene un sentido en sí misma; luego puede tener también un destino.

Y por último:
* No poder transgredir, que nos lleva muchas veces a repetir.
* No poder estar solo/a : si bien podemos estar en un grupo de creación -como es el caso del taller de arte-a veces mermamos nuestra posibilidad de producir, porque la obra requiere momentos de aislamiento creativo, de conexión con uno mismo.
* La pereza: Creer que creamos solamente cuando sale espontánea y fácilmente.

ENEMIGOS DE LA LA PRODUCCIÓN CREATIVA II

   Muchos obstáculos a la producción creativa provienen de nuestros temores.
Crear da placer y permite el encuentro con uno mismo. Pero también da miedo. Y los miedos que aparecen cuando abrimos la puerta para ir a crear pueden ser múltiples.

Algunos son más conocidos y obvios:
* El miedo a mostrar - se
* El miedo a equivocarse
* El miedo a fracasar
* El miedo a la indiferencia

... Pero también hay otros, que pueden paralizar tanto más que aquellos:
* El miedo a competir
* El miedo a tener éxito
* El miedo a la envidia propia y ajena
* El miedo a  pasar desapercibido/a
* El miedo a no poder pasar desapercibido/a
* El miedo a repetirse
* El miedo a lo nuevo
* El miedo a lo desconocido

Y hay más... ¡pero ya son muchos para procesar en una sola entrada! ¿Te reconocés en alguno? ¿Cómo lo enfrentás?..

ENEMIGOS DE LA LA PRODUCCIÓN CREATIVA I

    A lo largo del trabajo terapéutico y de mi propia búsqueda artística, voy identificando lo que podría llamar (un poco "dramáticamente") enemigos de la creatividad, o de la producción creativa. Creo que es esencial trabajar sobre ellos, porque entiendo la creatividad como una función esencial para el bienestar y la salud. Dicho de otro modo: la vida sana es energía que fluye, cambia, y produce... no importa en qué área. No es necesario que se manifieste en lo que conocemos comúnmente como obra de arte. Uno puede ser creativo - o no - en el amor, en la cotidianeidad, en la comunicación con otros, en la manera de vestirse, de trabajar, de recibir a los amigos, de cocinar, de criar a los hijos, de vender, de viajar...
    Todo bloqueo en la creatividad - sea en el área que sea - es un bloqueo en nuestra vitalidad. 
    Ahí donde la rutina ocupa el lugar de lo creativo, nuestra luz se apaga un poco. Tarde o temprano, nuestra salud -física o anímica - paga un precio.

Algunos de los enemigos que identifico son:

* LA DISPERSIÓN: distintas causas pueden hacer que uno empiece algo y lo deje. Una y otra vez. O que empiece muchas cosas al mismo tiempo, por tener múltiples intereses. A veces no logramos priorizar adecuadamente nuestras tareas, de manera que el tiempo jamás alcanza... La tendencia al multitasking  requiere que desarrollemos internamente un centro organizador que le de sentido y orden a nuestras distintas tendencias y necesidades.
   Para quienes tienen múltiples intereses, me permito sugerirles FOCALIZACIÓN y un ordenamiento lo más prolijo posible de sus objetivos y sus tiempos. Para ello, suele ser de ayuda tener listas de las cosas a realizar, separadas por áreas, tiempo límite si lo tienen, y cualquier otro dato importante.

* EXCESO DE AUTOEXIGENCIA Y PERFECCIONISMO: Lo mejor es enemigo de lo bueno. Cuidar el producto al punto de no permitir que la acción fluya, no darse el permiso de experimentar, de hacer y tirar, de equivocarse, detienen nuestro flujo creativo. No se debería juzgar constantemente mientras se hace algo. Una parte del hacer necesita la levedad del juego.

(Continuará... Y te invito a que agregues los que vos identifiques)

INSPIRACIÓN Y TRANSPIRACIÓN

   Escribir, pintar, componer... a veces parece que nunca es el momento. ¡Especialmente cuando hay varios mundos que trenzar!... ¡Qué difícil puede resultar hacerse el espacio de soledad, silencio y respeto por uno mismo, indispensable para crear algo consistente!... Para empezar y terminar...
   Porque la idea luminosa (y numinosa) surge sin dificultad, irrumpe en medio de cualquier cosa, como los yuyitos verdes que brotan en las juntas y grietas de las baldosas. Ellas no se anuncian, no piden permiso, no se disculpan.
   Pero la obra, lo que se dice la obra completa y terminada, es un raro cultivo que -en general- requiere tiempo, dedicación y paciencia. El famoso 90% de transpiración. Como tantas cosas en la vida.
   Como el amor, por ejemplo. Que se inicia con ese rutilante 10 % inspirado, y parece que sólo se sostiene con un 90 % transpirado...
   A veces olvidamos que el amor sólo se construye y sostiene alimentado de atención, de tiempo dedicado. 

UNO SE HACE A TRAVÉS DE LO QUE HACE

Nuestra creatividad es la expresión de nuestro sol interior, el foco de luz del Sí Mismo que todos poseemos, que vamos desplegando - o no - a lo largo de nuestra vida. Hacer se vuelve ser.