Siempre sentí la necesidad de desarrollarme al menos en dos áreas: la psicoterapia y el arte. No siempre podía vincular todos mis intereses, mis recorridos, y las identidades que se iban despertando en cada experiencia. Sin embargo hoy creo firmemente que nada de lo ocurrido fue casual ni superfluo. Lo espiritual es es el trasfondo, una manera de llamar a Eso inefable que trenza, entreteje, sostiene y da sentido a las cosas. Bendigo cada búsqueda y lo que puedo aprender de vivir... trenzando mundos. Este es un intento de transmitir algo de ese aprendizaje, aún sabiendo que cada experiencia tiene mucho de intransferible.



SILVIA JUDIT LERNER
Contacto: silviajlerner@gmail.com

HONRANDO LA AMISTAD

Gracias a todos los que puedo nombrar como mis amigos.
Gracias a todos los que tienen un lugar para mí en su corazón.
Y gracias a todos aquellos que acercan lo bueno a mi vida, como mi amiga Silvia Martinica, que me hizo llegar esta maravillosa poesía de OSCAR WILDE.


Elijo a mis amigos no por la piel u otra característica cualquiera,
sino por la pupila:
tiene que tener brillo inquisidor y tonalidad inquietante.
A mí no me interesan los buenos de espíritu ni los malos de hábito.
Me quedo con aquellos que hacen de mí un loco y un santo.

De ellos no quiero respuestas,
quiero que me traigan dudas y angustias
y aguanten lo peor que hay en mí.
Para eso, únicamente siendo loco quiero los santos,
para que no duden de las diferencias y pidan perdón por las injusticias.
Elijo a mis amigos por la cara lavada y por el alma expuesta.
No quiero solamente un hombro o un regazo,
quiero también su mayor alegría.
Amigo que no ríe conmigo no sabe sufrir a mi lado.
Mis amigos son todos así: Mitad tontería, mitad inteligencia.
No quiero risas previsibles ni llantos piadosos.
Quiero amigos confiables, de aquellos que hacen de la realidad su fuente de aprendizaje,
pero luchan para que la fantasía no desaparezca.
No quiero amigos adultos ni aburridos,
los quiero mitad infancia y la otra mitad vejez.
Niños, para que no olviden el valor del viento sobre el rostro,
y viejos, para que nunca tengan prisa. 
Tengo amigos para saber quien soy yo.
Pues viéndolos locos y santos, tontos y serios, niños y viejos,
nunca me olvidaré que “normalidad” es una ilusión imbécil y estéril.
* OSCAR WILDE*