Siempre sentí la necesidad de desarrollarme al menos en dos áreas: la psicoterapia y el arte. No siempre podía vincular todos mis intereses, mis recorridos, y las identidades que se iban despertando en cada experiencia. Sin embargo hoy creo firmemente que nada de lo ocurrido fue casual ni superfluo. Lo espiritual es es el trasfondo, una manera de llamar a Eso inefable que trenza, entreteje, sostiene y da sentido a las cosas. Bendigo cada búsqueda y lo que puedo aprender de vivir... trenzando mundos. Este es un intento de transmitir algo de ese aprendizaje, aún sabiendo que cada experiencia tiene mucho de intransferible.



SILVIA JUDIT LERNER
Contacto: silviajlerner@gmail.com

"Uno no puede hablar acerca del misterio", escribió René Magritte; "uno debe ser cautivado por él". (M. Berman, "El reencantamiento del mundo)



Ilustración: Crea, constituye, nutre. Téc. mixta. SJL
(…)Mientras la imaginación actúa, usted está de alguna manera fuera de sí mismo, en otra zona. A veces el estado no es más que una ensoñación, una mirada fija, una ausencia; a veces, el despliegue de todo un proyecto futuro; a veces, un terror alucinatorio por la noche; en ocasiones una visión de éxtasis como el que tenían los santos. Existen diversas intensidades, pero cuanto más entregado está usted, tanto más imaginativa es la fantasía, sus escenas, sus voces, sus seres, sus sentimientos y percepciones. Su realidad le posee y las palabras «fantasía», «imaginación», «visión» no son realmente aplicables . Da la impresión de que es demasiado real y demasiado importante.
Los niños por debajo de diez años, los adolescentes y por supuesto, los muy ancianos se encuentran atraídos una y otra vez hacia este estado, apartándose de lo habitual.
Imaginar exige una atención absoluta. La mente en la zona de la imaginación no puede tolerar la interrupción de la misma manera que Usted no puede hacerlo cuando intenta conectar de nuevo un corticircuito o evitar que una salsa se espese, o mientras prepara las notas para la reunión de mañana por la mañana. Sin embargo, cuando un niño se sienta en el suelo en medio de un estropicio con tres muñecos y un recipiente de agua derramada, o corre frenético por el jardín, entrando y saliendo de los arbustos, está tan profundamente entregado a sus tareas como lo está usted, incluso es posible que lo esté más.
Su trabajo consiste en jugar. El juego es la tarea del niño.
(…) Por medio de su concentración, el niño obtiene espacio para respirar y práctica (…)
Hace falta cortesía. Llame antes de entrar. (James Hillman. El código del alma)


(Y al final, todos seguimos siendo niños...)

"Yo también pinto, mami". Acuarela. SJL