Siempre sentí la necesidad de desarrollarme al menos en dos áreas: la psicoterapia y el arte. No siempre podía vincular todos mis intereses, mis recorridos, y las identidades que se iban despertando en cada experiencia. Sin embargo hoy creo firmemente que nada de lo ocurrido fue casual ni superfluo. Lo espiritual es es el trasfondo, una manera de llamar a Eso inefable que trenza, entreteje, sostiene y da sentido a las cosas. Bendigo cada búsqueda y lo que puedo aprender de vivir... trenzando mundos. Este es un intento de transmitir algo de ese aprendizaje, aún sabiendo que cada experiencia tiene mucho de intransferible.



SILVIA JUDIT LERNER
Contacto: silviajlerner@gmail.com

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TIEMPO “ÚTIL”, TIEMPO LIBRE… ¿QUÉ ES “LO IMPORTANTE”?...

Como mujer de hoy me enfrento a la necesidad –y muchas veces a la urgencia– de decidir, momento a momento, a qué dedicar mi intención, mi atención y mi energía.
Antes de tener armada una familia propia, el tiempo libre era el tiempo de entregarse a alguna actividad, muchas veces a la producción, fantaseando con una supuesta trascendencia que no tenía, quizás, la menor trascendencia.
Pero ahora, y ya desde hace mucho tiempo, mi vida fue volviéndose cada vez más multidimensional. Como decía Merryl Streep en “Los puentes de Madison”, –y me gusta citar– “cuando una mujer se casa, su vida se llena de detalles”…
Entonces tengo que elegir.
¿Dedico un tiempo más a ver el material o las cartas natales de mis pacientes? ¿Organizo una cena con mis hijas y sus parejas? ¿Salgo a comprar algo para la casa? ¿Me doy un rato más para terminar la escultura o la pintura que estoy haciendo en el taller?... ¿Preparo la propuesta para un nuevo grupo? ¿O pido hora para el dentista antes de que el dolor me obligue? ¿Y una escapada al gimnasio (del que me escapo regularmente)?... También hay que mandar a arreglar ese o aquel aparato. Y muchos llamados telefónicos y mails para contestar. Comprar un regalo de cumpleaños. Y hacer ver la gotera del living… ¿Organizo algo para el fin de semana?... Pero mucho mejor sería sentarme a escribir: mis cuentos ilustrados, los blogs, el artículo que quería terminar… ¡¿Qué?!…
No voy a seguir la lista. Puede ser interminable. Como le pasa a tanta gente.
Y además están las interrupciones. Las de los otros y las mías, que constantemente me interrumpo a mí misma. Suena el teléfono. Una puerta cerrada no alcanza para dividir las conversaciones que quiero escuchar de las otras. ¡Si tan sólo hubiera pedido que no me interrumpieran!.. Pero hay pedidos que me cuesta hacer. Me baso en la fantasía de ser indispensable e insustituible. ¡¡¡UF!!!

Respiro. Me centro. Entonces me puedo sentir…
Hay un espacio interior que es mucho más luminoso y calmo que la multiplicidad que bulle a mi alrededor y en mi mente. Un lugar de silencio donde puedo escucharme. Un lugar de unidad.
Re-cordar es volver a pasar por el corazón. El que siempre sabe pero muchas veces cree que ignora.
Entonces recuerdo: no hay nada importante en sí mismo. Todo es una elección personal que depende de mis propios valores, de mis propios juicios...
Como otros,  tuve que aprender a escuchar a mi corazón, y no sólo revisar mentalmente los libros y códigos que aprendí, tratando de encontrar el capítulo de “Qué es ahora lo importante”...
Palabras, muchas palabras con fuerza de ley pero con un latido ajeno. Argumentos con los que terminaba en una disputa inútil, sólo para comenzar una vez más el mismo circuito.

El tiempo no es el verdadero tirano, no es simplemente un bien escaso y no renovable. Y si lo es,… es.

Cuando recuerdo que se trata –realmente– de elegir y reordenar mis prioridades, me encuentro en una nueva conversación conmigo misma.
Se abre un cielo enorme, a veces oscuro pero lleno de estrellas que ya no necesito consultar acerca de mi destino. Y, una vez más, la mirada vuelve a mi corazón.
Quizás la sabiduría consista en ver lo obvio. Y recordarlo.

Un texto que me acerca Susana Salzamendi a título de Comentario sobre la entrada: (Gracias!)

La palabra china que denota el adjetivo “ocupado” consta de de dos partes: una simboliza el corazón; la otra, la muerte. Así, extrapolando el significado de esta palabra, estar excesivamente ocupado es como tener el corazón muerto. Sin embargo, en nuestra sociedad, estar ocupado es una virtud. Si alguien pregunta: “¿Está ocupado?”, probablemente la respuesta sea: “Sí, no tengo tiempo para nada”. Pero nunca, y aunque sea cierto: “No, en realidad, no tengo nada que hacer”. Acostumbramos a asociar el estar ocupado con el éxito: sólo los fracasados no están ocupados. No obstante, hay gente que, a pesar de estar siempre ocupada, navega a la deriva sin saber adónde ir. (...).Chin-Ning Chu*


*Chin-Ning Chu nació en China, donde estudió filosofía y estrategia. Posteriormente emigró a Estados Unidos y fundó el Instituto de Aprendizaje Estratégico. Es autora de varios libros, entre ellos una versión del Arte de la Guerra, de Sun Tzu, para la mujer. También del best-seller Hacer menos, conseguir más, del que publicamos algunos párrafos.

CHARLA DE GÉNERO O GÉNERO DE CHARLA

Miro por la ventana del bar y la calle es un desfile a la vez público e íntimo.
Pasa un nene chiquito debajo de una enorme mochila colorada, con un ramillete de flores rosadas en la mano. A veces pintaría el mundo, la vida, casi como si fuera una manera de comérmelo. Bebo la vida con los ojos. Y a veces me indigesto.
Además de mirar, escucho. 
Ya hay más gente en el bar. Las conversaciones de la mesa de al lado se infiltran en mi silencio como el humo del cigarrillo ajeno en mi nariz. 
Allí están sentados dos hombres en los que recién reparo. Hablan del cambio de colegio de sus respectivos hijos. Que cómo te resulta el nuevo colegio, cómo te recibieron los padres, los maestros, que sienten los chicos, qué sentís vos...
¿Por qué me sorprende y me enternece este diálogo?... Es como una conversación entre mis amigas, una charla de madres.
Especializándome en Comunicación, me enseñaron que los hombres tienden a hablar de acciones, a pasar reportes, a intercambiar información objetiva. Por contraposición, me enseñaron que las mujeres buscamos rapport y empatía al conversar, y que hablamos especialmente de emociones y sentimientos.
Pero estos hombres, de voz gruesa, corbata y bigotes oscuros se preguntan y se cuentan sobre sus vidas personales, sobre una reciente separación, sobre lo que les pasa interiormente con lo que les está sucediendo exteriormente.
Quizás Deborah Tannen quedó obsoleta y los hombres ya no son de Marte ni las mujeres de Venus…
O los hombres y las mujeres realmente estamos aprendiendo a afinar las partituras de los dos géneros: sentimientos y acción, empatía y resolución.

Para confirmarme, ahora los dos señores están hablando de economía. ©

EN EL DÍA DE LA MUJER

Lo primero que me surge es agradecer a todos los amigos y familiares amorosos, que se comunicaron para desearme un feliz día. Porque… reconozcámoslo: disfrutamos de los saludos de nuestras amigas, pero nos encanta que los hombres se acuerden de nosotras en este día.
¿Y qué recordamos nosotras? En este día en que regalamos y recibimos flores perfumadas o virtuales, textos poéticos con fondos musicales dulces o románticos, cariñosos mensajitos de texto en los celulares, emails relacionados con lo importantes que somos las mujeres en el mundo por nuestra capacidad de amar y cuidar… no puedo evitar recordar que este día fue instituido para conmemorar a mujeres mártires, que murieron defendiendo sus derechos.
Por eso, además de plegarme a la dulzura de la femineidad y celebrar cuando somos la sal de la tierra… quisiera elevar mi voto para que se reduzca para siempre la amargura de muchas mujeres que siguen arriesgándose para defender sus derechos, para que las madres no tengan que criar solas y sin asistencia ni amor a sus hijos, que no haya mujeres castigadas, maltratadas, abusadas, vendidas ni compradas… Que nuestra humanidad siga evolucionando para equiparar derechos y deberes sin perder identidad de género – ni de uno ni de otro–, y que los cambios por venir nos acerquen en lugar de alejarnos.

Y que en nuestro mundo y en nuestro país, no haga falta que existan – Nunca Más – dolorosas Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, sino alegres madres y abuelas de todas las plazas de todos los meses del año.


        Con amor y fe
                     Silvia J. Lerner

EMPEZAR EL AÑO…

¡Qué frase!... ¡Como si fuéramos nosotros los que “empezamos el año”!.. Más bien creo que es el año el que nos empieza a nosotros. Y no lo hace el 1º de enero, no. En realidad el año nos empieza cuando retomamos nuestras actividades habituales. Cuando volvemos al estudio, al trabajo, a nuestra casa si la habíamos dejado. Y nuestras actividades cotidianas vuelven a ponernos en roles y actitudes que habíamos suspendido, quizá, durante las vacaciones.
A veces no nos tomamos vacaciones, y entonces el año no termina ni empieza. Vivimos un tiempo subjetivo, un año de más de setecientos días… Y nos falta no sólo el descanso y la distracción, sino la posibilidad de ser y sentir distinto por un tiempo.

En realidad, me gusta la idea de que sea uno el que empieza el año, porque permite trabajar sobre la actitud y la energía que se imprime. Creo que el modo de empezar las cosas condiciona, aunque no determina su desarrollo posterior.

Por otro lado, este es un año que se ha presentado con augurios de crisis y catástrofes. El mundo entero está convulsionado por la caída de los grandes capitales. Tiemblan las estructuras económicas del llamado “Primer Mundo” y el temblor se expande conmocionando… los otros mundos. Como el nuestro, por ejemplo.
Y detrás del nuestro hay otros, algunos tan periféricos, tan lejanos de ese “Primer Mundo”, que su situación apenas puede empeorar. (¿Cuánto peor se puede vivir en Liberia, Chad, Ruanda o Etiopía?... Y, por supuesto, hay muchos otros que nombrar.)

Empieza el año lectivo, activo, laboral… El año nos empieza… Yo empiezo, tú empiezas, él o ella empiezan, nosotros…
Empezamos con incertidumbre, con miedo, con restricciones y reticencias. El miedo a lo que vaya a pasar está logrando que pase. Me pregunto si todas las recomendaciones que nos llegan de ahorrar, restringir, cerrar, controlar los gastos, las inversiones… están realmente hechas para nosotros y de buena fe. O están destinadas a sumarnos a la crisis, ya que si todos evitamos gastar, contratar, comprar, también colaboramos al cierre de fuentes de trabajo y de ingresos genuinos.
Sé muy poco de economía, mucho menos de Macroeconomía. Pero, como la mayoría, necesito algunas explicaciones y hago mis propias lecturas. Que quedan abiertas a nuevas sugerencias e ideas…


¿Cómo quiero empezar el año? Encontrando una fuente de paz y confianza que me permita atravesar con sensatez este momento, que –para algunos intérpretes de esta actualidad–, significa la oportunidad de nivelar los distintos mundos de manera que comprendamos de una vez que es imprescindible dejar de pensarnos en jerarquías: primero, tercero… después de todo ¿qué mundo puede ser este si está subdividido en tantos mundos separados?
SJL ©

COMUNICACIÓN Y ARMONÍA

        La comunicación es la base de toda relación. Y nuestras relaciones suelen ser la base de nuestra vida.
    Hay que saber comunicarse. Y la comunicación efectiva consiste —entre otras cosas— en una artística combinación entre ser cuidadoso y ser audaz. En el decir. En el callar.
     Pero no siempre nos comunicamos efectivamente. Abrir la boca es como una forma de abrir el corazón. El propio. El del otro.
   
     A veces tenemos demasiado miedo de intentar un cambio, por lo que nos vamos apegando a un cierto modo de actuar. Aunque no nos resulte verdaderamente positivo ni gratificante. También puede ser que terminemos desarrollando un modo de comunicarnos con los demás, un estilo, no porque verdaderamente nos sintamos a gusto, sino porque suponemos que es lo que se espera de nosotros, o de todos: "el modo correcto de hacer las cosas”… que resulta que no le divierte a nadie, ni a nosotros mismos.

    Vamos acomodándonos más a lo que creemos seguro, que a soltar las distintas posibilidades de ser que hay en nuestro interior.
    Nos vamos comprando nuestras propias historias acerca de cómo somos, quiénes somos, quiénes son los otros, qué esperan, qué se hace de mañana, qué se hace de noche… qué se hace… qué hacen los demás… los otros… los otros…
    Muchos otros no necesariamente hacen un nosotros.
    En definitiva, a veces la armonía verdadera pasa por poner en riesgo la armonía.

“LA GENTE SE ENFERMA POR ESAS COSAS” (Cambiamos de tema...)

    Ana dice: “Me parece que el matrimonio es el arte de arreglárselas sola para sentirse acompañada”...
    Cuando algo la lastima, oscila entre el resentimiento y el mandato de ser feliz, entre el dolor —que puede registrar a lo largo y ancho de todo su cuerpo—, y la idea de luchar contra ese mismo dolor, de no darle lugar, de asfixiarlo quitándole espacio.
   Hasta que otra idea —también hablando en su cabeza— le sugiere que el dolor es algo que primero debe aceptarse para luego dejarlo ir. Si es que se va.
    Está cansada de decirse aquello que pudiera hacerla más parecida a su marido para adaptarse a él y a lo que no la hace feliz.
    Se duerme triste, y sueña con la ingratitud de su hermana, con sus pedidos y su falta de reconocimiento. Después de todo, una ingratitud revela las otras, las que probablemente han signado muchos de sus vínculos. Y con tantas cosas leídas, con tanta psicoterapia, no puede evitar el viejo tic de preguntarse por su responsabilidad en ello.

—Esto nos producen nuestros largos esfuerzos de automejoramiento: de un modo
sofisticado encontramos la manera de ser siempre culpables de todo lo que nos duele. ¿Será bueno?... ¿No es bueno a veces aceptar que el otro es capaz de lastimarnos?... —se pregunta esta vez—. ¿Será bueno "ser buena"?...

    El mito de la Esposa Perfecta no cae de un día a otro, ni de un año al otro, ni de un desencanto a otro desencanto.
    Es fácil refugiarse en la ternura de los niños cuando esto sucede. Y es difícil no repetir con ellos el modelo.
    Una madre es también, muchas veces, la prótesis de lo que le falta al padre en el trato con los hijos. Ana quisiera que sus hijos pudieran crecer con amor y reconocimiento por parte de ambos: de padre y de madre. No quiere ser siempre la complacencia que suaviza —y excede a veces— la severidad de su marido... Pero no ve otra opción. Es más: a veces le parece que si ella misma fuese fría y rigurosa, su marido se sentiría obligado a la ternura, a la paciencia. De hecho ocurre alguna que otra vez, porque él es tan bien intencionado como ella. Pero, de hacer ese cambio a propósito, una vez más se vería obligada a torcer su naturaleza.
—La gente se enferma por estas cosas —decía la mujer de “Irreconciliables diferencias”—:  por no hacer lo que quiere, lo que siente.    Pero cuando se quieren cosas desde los distintos corazones que fueron inyectados en el propio corazón, ya no es fácil saber qué se quiere.
    Y no saber qué se quiere, también enferma.


ENEMIGOS DE LA PRODUCCIÓN CREATIVA III


Hay ciertos excesos que también inhiben y bloquean.

Por ejemplo:
* Tener una necesidad excesiva y constante de agradar : bloquea mucho la autoexpresión espontánea
* Un exceso de respeto por "los que saben" o por el modo tradicional u ortodoxo de hacer las cosas:   no nos permite inventar, arriesgarnos a lo nuevo y a lo propio
* Sobrevaloración de lo que uno hace : no permite soltar la obra
* Desvalorización de lo que uno hace: porque se valora excesivamente lo que hacen los otros
* Hacer juicios todo el tiempo
* Preguntarse demasiado "para qué"... Generalmente la obra tiene un sentido en sí misma; luego puede tener también un destino.

Y por último:
* No poder transgredir, que nos lleva muchas veces a repetir.
* No poder estar solo/a : si bien podemos estar en un grupo de creación -como es el caso del taller de arte-a veces mermamos nuestra posibilidad de producir, porque la obra requiere momentos de aislamiento creativo, de conexión con uno mismo.
* La pereza: Creer que creamos solamente cuando sale espontánea y fácilmente.

ENEMIGOS DE LA LA PRODUCCIÓN CREATIVA II

   Muchos obstáculos a la producción creativa provienen de nuestros temores.
Crear da placer y permite el encuentro con uno mismo. Pero también da miedo. Y los miedos que aparecen cuando abrimos la puerta para ir a crear pueden ser múltiples.

Algunos son más conocidos y obvios:
* El miedo a mostrar - se
* El miedo a equivocarse
* El miedo a fracasar
* El miedo a la indiferencia

... Pero también hay otros, que pueden paralizar tanto más que aquellos:
* El miedo a competir
* El miedo a tener éxito
* El miedo a la envidia propia y ajena
* El miedo a  pasar desapercibido/a
* El miedo a no poder pasar desapercibido/a
* El miedo a repetirse
* El miedo a lo nuevo
* El miedo a lo desconocido

Y hay más... ¡pero ya son muchos para procesar en una sola entrada! ¿Te reconocés en alguno? ¿Cómo lo enfrentás?..

ENEMIGOS DE LA LA PRODUCCIÓN CREATIVA I

    A lo largo del trabajo terapéutico y de mi propia búsqueda artística, voy identificando lo que podría llamar (un poco "dramáticamente") enemigos de la creatividad, o de la producción creativa. Creo que es esencial trabajar sobre ellos, porque entiendo la creatividad como una función esencial para el bienestar y la salud. Dicho de otro modo: la vida sana es energía que fluye, cambia, y produce... no importa en qué área. No es necesario que se manifieste en lo que conocemos comúnmente como obra de arte. Uno puede ser creativo - o no - en el amor, en la cotidianeidad, en la comunicación con otros, en la manera de vestirse, de trabajar, de recibir a los amigos, de cocinar, de criar a los hijos, de vender, de viajar...
    Todo bloqueo en la creatividad - sea en el área que sea - es un bloqueo en nuestra vitalidad. 
    Ahí donde la rutina ocupa el lugar de lo creativo, nuestra luz se apaga un poco. Tarde o temprano, nuestra salud -física o anímica - paga un precio.

Algunos de los enemigos que identifico son:

* LA DISPERSIÓN: distintas causas pueden hacer que uno empiece algo y lo deje. Una y otra vez. O que empiece muchas cosas al mismo tiempo, por tener múltiples intereses. A veces no logramos priorizar adecuadamente nuestras tareas, de manera que el tiempo jamás alcanza... La tendencia al multitasking  requiere que desarrollemos internamente un centro organizador que le de sentido y orden a nuestras distintas tendencias y necesidades.
   Para quienes tienen múltiples intereses, me permito sugerirles FOCALIZACIÓN y un ordenamiento lo más prolijo posible de sus objetivos y sus tiempos. Para ello, suele ser de ayuda tener listas de las cosas a realizar, separadas por áreas, tiempo límite si lo tienen, y cualquier otro dato importante.

* EXCESO DE AUTOEXIGENCIA Y PERFECCIONISMO: Lo mejor es enemigo de lo bueno. Cuidar el producto al punto de no permitir que la acción fluya, no darse el permiso de experimentar, de hacer y tirar, de equivocarse, detienen nuestro flujo creativo. No se debería juzgar constantemente mientras se hace algo. Una parte del hacer necesita la levedad del juego.

(Continuará... Y te invito a que agregues los que vos identifiques)

INSPIRACIÓN Y TRANSPIRACIÓN

   Escribir, pintar, componer... a veces parece que nunca es el momento. ¡Especialmente cuando hay varios mundos que trenzar!... ¡Qué difícil puede resultar hacerse el espacio de soledad, silencio y respeto por uno mismo, indispensable para crear algo consistente!... Para empezar y terminar...
   Porque la idea luminosa (y numinosa) surge sin dificultad, irrumpe en medio de cualquier cosa, como los yuyitos verdes que brotan en las juntas y grietas de las baldosas. Ellas no se anuncian, no piden permiso, no se disculpan.
   Pero la obra, lo que se dice la obra completa y terminada, es un raro cultivo que -en general- requiere tiempo, dedicación y paciencia. El famoso 90% de transpiración. Como tantas cosas en la vida.
   Como el amor, por ejemplo. Que se inicia con ese rutilante 10 % inspirado, y parece que sólo se sostiene con un 90 % transpirado...
   A veces olvidamos que el amor sólo se construye y sostiene alimentado de atención, de tiempo dedicado. 

UNO SE HACE A TRAVÉS DE LO QUE HACE

Nuestra creatividad es la expresión de nuestro sol interior, el foco de luz del Sí Mismo que todos poseemos, que vamos desplegando - o no - a lo largo de nuestra vida. Hacer se vuelve ser.

INVITACIÓN

     Quiero que este sea un espacio en el cual te sientas con libertad para compartir tu propia experiencia en el camino creativo, especialmente si - como yo - tu deseo de expresarte habla a dos voces. O a tres. O directamente es un coro... 
     Pienso que es posible que haya mucha gente que se siente llamada (ese es el verdadero origen o sentido de la palabra "vocación") a manifestarse en el mundo por más de un canal. Y por las demandas de la vida silencia alguna, o desarrolla poco algún camino que ama, o directamente sacrifica una parte de sí para olvidar el dolor de no verse crecer... Vivimos una vida tan exigente, con tiempos que tenemos que "maximizar" (como si al tiempo pudiera hacérsele "algo"), con tanto exitismo y dificultades para resolver cada día...
     ¿Qué parte de nosotros estamos dejando afuera? 
    A veces sacrificamos eso que llaman "el niño interior", el que juega... o la parte de los sueños adolescentes en los cuales nos podíamos imaginar en nuestro pleno resplandor... A veces dejamos de lado una parte adulta potente y capaz y creativa para darle lugar a otra parte adulta hiper responsable, cumplidora, aceptada, seria... Qué perdemos?
     
    "Trenzando mundoS" amaneció hoy deseando ser un espacio para trenzar mundos. Te invito.

EL CAMINO RECTO PUEDE TENER MUCHAS VUELTAS

A lo largo de toda mi vida mis caminos siempre se han abierto en un abanico de múltiples posibilidades. Una y otra vez me encontré con bifurcaciones que me pedían que eligiera y descartara. Sin embargo, las bifurcaciones también pueden ser un juego de la mente. Parece haber una unidad interna que le da sentido a toda aparente diversidad. Así, no siempre hizo falta abandonar algo para tener otra cosa.
Como trasfondo, siempre estaba la necesidad de mi alma de expresarse y de encontrarse con otros. Mi padre me enseñó que de esta vida solamente podemos llevarnos vínculos y conocimiento. Quizás porque lo aprendí muy joven, o simplemente porque ya estaba en mi naturaleza, esta idea caló profundamente en mí.

El mundo ha sido siempre un espacio infinito de desafío y crecimiento. Con amor, con temor, con pasión, con inseguridad, con certezas que tuve que abandonar... dispongo de la energía que el Universo me ha dado para hacer esta experiencia que se llama vida.